| Comuna: Su Relación con la Reubicadción Final |
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Concepto Bíblico de una Comuna (Parte II)
Dice la Palabra de Dios, aludiendo a la historia del pueblo de Israel, que Jehová de los ejércitos tomó ese pueblo y lo formó, después de haberlo sacado de su esclavitud en Egipto. A la luz de la Escritura, el pueblo de Egipto, al igual que los países modernos, es símbolo de corrupción y criminalidad; mejor dicho aún, es símbolo de alta incidencia pecaminosa, como también lo fueron Sodoma y Gomorra —ciudades que Dios hubo de destruir por esa razón de alta inmoralidad—. Parecería que estamos exagerando la nota, pero el mundo presente claramente se proyecta como esas comunidades antiguas, con un alto nivel de corrupción. Las sociedades modernas no tienen control sobre el desenfreno moral; los gobiernos no pueden detener la avalancha de deterioro comunitario. Todo va de mal en peor. Avanzamos a pasos agigantados hacia el caos que la Biblia profetizó desde hace tanto tiempo. En Mateo 24, versículo 12, leemos: “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.”
Dios siempre ha protegido a Su pueblo aislándolo del resto del mundo. Su propósito es el “de reunir todas las cosas en Cristo”. Por consiguiente, sí existe la alternativa de crear en los verdaderos cristianos comunidades de creyentes que unidos en un mismo sentir logren promover el amor filial o ágape, que es el que Cristo coloca al alcance de Sus seguidores. Se dice que “el ladrón juzga por su condición”, y los que tanto nos critican, por lo regular, son gente de un alto nivel materialista, que están llenos de lascivia, y todo lo miran bajo “el color del cristal” de su condición. Les es imposible comprender que Dios levante gente con anhelos de un amor sublime y celeste. Nosotros, los integrantes de nuestro movimiento perseguimos una convivencia donde reinen el amor, la paz y la justicia. No marchamos en pos de unas relaciones llenas de muecas y de fango, sino más bien de una preliminar experiencia de gran moralidad y sana expectativa.
Estamos al fin de los tiempos y pronto este mundo será destruido por Dios para que aparezca la nueva etapa que nos ha prometido el Señor en Su Palabra. Nos comunica Juan en el libro de Apocalipsis, capítulo 21, versículo 1, lo siguiente: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” Antes que Juan, el profeta Isaías había señalado lo siguiente: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor” (Is. 65:17_19).
¡Qué bonito!, ¿verdad? Eso y nada más que eso, mi querido lector, es lo que perseguimos. Aguardamos por la fe la promesa del Señor de ubicarnos en un mundo muy superior a este. ¡Qué irónico!, que gente tan llena de pecado nos critique, nos señale y nos insulte por perseguir el ideal de Dios por medio de una comuna previa que se constituya en modelo, ejemplo de las bondades que tiene la convivencia en Cristo.
He sabido de casos donde personas que presuponen ser educadas y conocedoras de la democracia, han prohibido la repartición de este periódico objetivo y claro, por el simple hecho de haber visto en la portada la foto de este servidor que sólo pretende traer claridad de conceptos bíblicos al público puertorriqueño. Al paso que van las cosas, si por ellos fuera, se legislaría para que la famosa ley del componte volviese a ser establecida en nuestro Puerto Rico. (Entre esas personas se destaca la Directora de la Escuela de la Comunidad Bernardo González, Luz N. Montero. Es usted una neófita, doña Luz N. Montero, pues en Puerto Rico hay libertad de prensa. Fanáticos como usted constituyen la gente verdaderamente peligrosa. Dígame usted, y su cómplice —el guardián que la asistió [Ángel Montero]— qué es lo que tanto temen, porque en ese primer ejemplar de Palestra lo que usted encontrará, si lo lee, son consejos para la salud y altos conceptos sociales. ¿Ha visto usted últimamente las fotos que lanza el periódico Primera Hora? Con toda seguridad que si dejaran ejemplares gratuitos en su escuela usted sí los permitiría. Por este medio quiero decirle que su acción además de ser deplorable y censurable es también demandable. Le aconsejo cuide usted sus reacciones fanáticas y llenas de resentimiento porque no tememos ir a apelar a ningún foro, pues claramente la razón nos asiste.) Reubicación, Comuna y el Remanente
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